|
Está
construido a partir de un conductor metálico
formado por filamentos de cobre de alta
conductividad, recubierto por una doble capa de
aislante inorgánico de 4 mm de espesor. El
diámetro final es de 8mm.
Su aplicación es ideal en automóviles a
carburador que no tengan sistemas electrónicos,
dado que este tipo de cable no suprime las
interferencias producidas por las corrientes
parasitarias.
La utilización de filtros o resistencias en la
bobina de ignición parece resolver en parte el
problema de interferencias, pero lo hacen a
expensas de una disminución de la energía
transmitida por el cable y un consecuente
debilitamiento de la chispa en la bujía.
El
resultado final es una combustión imperfecta que
termina en acumulación de residuos de combustión
(carbón) en la cámara de combustión, pérdidas de
potencia o aumento en el consumo de combustible.
El cable de cobre tiene como ventaja un
rendimiento eléctrico óptimo dado que la
corriente eléctrica no encuentra prácticamente
resistencia en su camino del distribuidor a la
bujía. |